lunes, 8 de marzo de 2010

Ser humano en un mundo deshumanizado

¿Cuándo el hombre dejó de ser humano?. Esta es la pregunta que me hago cada vez que leo en los diarios u observo en la televisión muertes innecesarias de gente inocente en diversas partes de nuestro planeta como consecuencia de las guerras. Si no es Palestina, es Afganistán, sino es Afganistán, son las dos Coreas en conflicto. Y así sucesivamente.

Se suele decir que para lograr grandes transformaciones son necesarios los cambios drásticos, y quizás, las grandes revoluciones lograron cambios sustanciales, en lo político o en lo social, pero ¿a qué costo?. Miles de vidas acabadas, miles de sueños rotos, seres humanos sin vida.

¿Y si las guerras no existieran?. ¿Si el hombre viviera en armonía disfrutando lo que la naturaleza buenamente le otorga. ¿Si la ambición máxima fuera tener un hogar bien constituido, si los intereses económicos no fueran más allá del interés por el alimento diario?.

Muchas personas- como yo hace algunos años- viven ajenas al verdadero significado de las guerras, no palpan el dolor de perder un ser querido que fue enviado a la batalla, no huelen la sangre que satura el aire en la hora de la muerte de un joven soldado, no se detienen un instante a pensar en lo absurdo de morir por un pedazo de tierra, petróleo o cualquier otro bien.

Durante la guerra del Cenepa en 1995, aprendí a reconocer el temor de saber perdido a un ser querido a un ser querido, un héroe, un padre de familia, un defensor del Perú.
El avión de guerra en el viajaba mi primo, Hilario Valladares, fue impactado en la cola por un misil enviado por los ecuatorianos.

Estuvo dos días desaparecido, su madre llorando día y noche, toda la familia tensa. Finalmente apareció con vida. Sin embargo, ¿qué ganó?. Una medalla, un homenaje, un título de 'héroe', pero finalmente una sensación de vacío lo innundó. La guerra había terminado, pero muchos de sus compañeros habían muerto. Él los vio morir.

Si las guerras no existieran, no sería el paraíso, pero con todo el dinero destinado para ellas, millones de niños en todo el mundo tendrían qué comer. Al no existir constantes pruebas nucleares en el mar, entre muchas otras, el medio ambiente tendría un poco más de tiempo para respirar. Cuando el hombre acabe finalmente con su propia existencia, de no ocurrir por el calentamiento global, será a causa de las guerras y sólo quedarán vagos rastros de lo que fue un ser tan imperfecto.

1 comentario:

  1. Señorita normadasdigitales he podido apreciar, en su espacio digital, algunas preguntas sueltas a las que parece no encontrar respuesta. Pues solo me queda decirle que algunas de ellas son muy complejas, y otras muy simples de responder. Podemos partir por el hecho que la basura, la cual la indigna tanto, no es generada por los pequeños o medianos empresarios, a los que se refiere, sino por errantes ambulantes que dejan desperdicios a su paso, los cuales empiezan su faena antes de que salga el sol, por eso usted observa montañas de basura alrededor de dicho centro comercial. Acto seguido, estos personajes ambulatorios, prosiguen su faena en una de las zonas más peligrosas de Lima o también conocida como zona roja, si gusta la invito a dar un paseo por la vecina zona de la Av. Aviación, por sus primeras cuadras, y se dará cuenta como es parte de una red de lugares inclinados hacia la informalidad, lugares donde sus conceptos de orden urbano no se aplican, ni aplicarán, por la condición de sus habitantes conformados por ambulantes, reducidores, carteristas y la lista continua, de modo que el recinto al que usted hace alusión, (Gamarra), queda como una joya en medio del barro.

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